Exploradores en la región más seca del planeta

Exploradores en la región más seca del planeta

El desierto de Atacama es una región del planeta especial y única. No se parece a ningún otro lugar en el globo. Quienes la visitan suelen quedar sorprendidos por su singularidad.

Exploradores en la región más seca del planeta

A pesar de que hay restos arqueológicos que demuestran que en el desierto de Atacama hubo civilizaciones desde el paleolítico, los primeros exploradores occidentales fueron los conquistadores españoles del siglo XVI.

Don Alonso de Ercilla, noble español que visitó el desierto de Atacama, lo describió así en La Araucana:

Ves, volviendo a la costa, los collados
que corren por la banda de Atacama,
y la desierta costa y despoblados
do no hay ave, animal, hierba ni rama.

Parecido a Marte

El desierto de Atacama ha sido comparado muchas veces con la superficie de Marte. De hecho, el terreno ha sido utilizado varias veces para películas y series de televisión representando al planeta rojo. Series como Space Odyssey o Voyage to the Planets fueron filmadas en el desierto de Atacama por su similitud con Marte.  La NASA ha ejecutado programas de investigación en el desierto de Atacama para simulaciones en este planeta.

Los primeros exploradores del desierto de Atacama

En 1777, Hipólito Ruiz López, botánico español, visitó el desierto de Atacama dentro de la expedición botánica al Virreinato del Perú. Lo acompañaron el médico francés Joseph Dombey y el farmacéutico José Antonio Pavón y Jiménez. La expedición duró once años, durante los cuales visitaron Perú y Chile. Entre 1794 y 1802 publicaron una serie de obras científicas sobre la región.

Durante esa expedición descubrieron más de 80 especies de plantas, que hasta entonces eran totalmente desconocidas en Europa.

Primeros descubridores de minerales

Minerales de AtacamaEntre 1840 y 1870, Ignacio Domeyko, geólogo de origen polaco, realizó numerosas exploraciones al desierto de Atacama. En ese entonces, era una zona casi inexplorada y desconocida. Domeyko descubrió depósitos de diversos minerales como cobre, oro, baritina, aragonito, yeso, anhidrita, apatita y espato de flúor. En Chile, sus descubrimientos fueron publicados tiempo más tarde, en 1909 y en su honor, uno de los cordones montañosos de la región fue nombrado como cordillera Domeyko.

Rodulfo Amando Philippi nació en 1808, en los alrededores de Berlín. De formación médica, profundizó en expediciones a lugares remotos incidiendo en la botánica y zoología. En 1848, llegó a Chile para encargarse del museo nacional y de cátedras de zoología y botánica de la Universidad de Chile. Además de la docencia, su aporte al progreso de la ciencia en Chile consistió en la realización de numerosas expediciones científicas por todo el país que le permitieron documentar parte del patrimonio natural de nuestro territorio.

Observación de la belleza natural

Philippi viaja al desierto de Atacama por primera vez en 1854 en el marco de una expedición de reconocimiento científico por encargo del Gobierno de Chile. Respecto a la observación de la naturaleza sostuvo:

Con justo orgullo se regocijará por ser dotado de una razón e inteligencia capaces de conocer tanto, pero por otra parte la conciencia de su incapacidad para conocer las causas de tanta maravilla, la conciencia de su pequeñez con respecto al mundo entero, le enseñará la humildad.

Primeros exploradores expertos en Atacama

Después de Philippi, exploradores chilenos como Francisco J. San Román, Diego de Almeyda y Alejandro Chadwick y de otras nacionalidades como el noruego Lorenzo Sundt visitan el desierto de Atacama.  Y ya a mediados y finales del siglo XIX, el principal interés por la región pasó a ser el descubrimiento de minerales y vetas mineras para la floreciente industria minera chilena.

Pasión por el desierto de Atacama

En la búsqueda por encontrar minerales, Diego de Almeyda exploró el desierto de Atacama en profundidad desde 1824 y nombró a muchos de los parajes que aún hoy mantienen esa nomenclatura:  “Las Ánimas”, “Tránsito de las lechuzas”, “Loma Seca”, entre otras. Este hombre llegó a conocer cada valle y montaña del desierto.

Conocía esta zona como nadie en la época y fue apodado por sus amigos como “El loco Almeyda” por su especial apasionamiento por el desierto de Atacama. En cada exploración llevaba semillas de árboles y en pequeñas zonas húmedas las sembraba para que años después produjeran sombra a otros exploradores.

Grandes fortunas se hicieron en esa época con la extracción de minerales como el salitre, el cobre, oro, hierro y plata en la zona de Chañarcillo.

Recién en el sigo XX empieza a explorarse la zona de manera turística por su singular belleza.

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