La cultura rapa nui ha evolucionado hasta nuestros días guardando buena parte de sus formas originales, las que se expresan en comidas, deportes, danzas, música, ceremonias, artesanía y principalmente la lengua, el vananga.
No hay ningún habitante de Rapa Nui que no se sienta orgulloso de serlo. Junto con el aislamiento, esa ha sido una de las principales razones para que esta cultura se mantenga hoy sorprendentemente viva.
La cultura se ha transmitido de generación en generación, principalmente por vía oral. En este proceso, los ancianos –reunidos en un Consejo– han jugado el importante papel de conservar las historias, leyendas y mitos ancestrales.
El vananga, la lengua hablada por los rapa nui sigue siendo utilizada activamente; los bailes, como el Sau-sau y el Tamuré, junto a la música tradicional, continúan animando festividades y ceremonias. La gastronomía es depositaria también de antiguas recetas, como el Tunuahi, en la cual el pescado es cocinado sobre rocas volcánicas calentadas con leña.
La llegada de misioneros católicos durante el siglo XIX generó ciertos sincretismos religiosos, que pueden ser observados durante la misa dominical en la iglesia de Hanga Roa, el pueblo más importante. El ritual es acompañado por cánticos en vananga y los feligreses van vestidos con ropa típica y flores.
En la isla existen varios grupos activos de música y danza que ofrecen espectáculos periódicamente a los que se puede asistir en la noche.
LA TAPATI: EL VALOR DE LAS TRADICIONES ANCESTRALES
Es la fiesta más representativa de la cultura rapa nui. Durante 10 días de febrero los habitantes y viajeros que visitan la isla se dividen en alianzas que compiten entre sí.
Entre las distintas pruebas cabe mencionar la Vaka Tuai, en la que cada equipo debe hacer una canoa tradicional polinesia de totora para navegar con su candidata a reina, vestida al modo antiguo; la Takona, en la que los participantes pintan sus cuerpos con pigmentos naturales y describen ante la comunidad el significado de su pintura; la Tau’a o triatlón; el Haka Pei, en el que los competidores se lanzan en troncos de plátanos desde un cerro, a velocidades de hasta 80 km/h. La alianza que obtiene mayor puntaje en el conjunto de pruebas es la ganadora, y su candidata es declarada reina de la Tapati.