La Patagonia
 

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La Patagonia

Por muchos siglos fue el confín del mundo conocido. Tierra mítica, lejana y extraña, habitada por seres de enorme tamaño y raras costumbres. Para alcanzarla, se debía cruzar uno de los mares más peligrosos del Planeta.

Desde muy antiguo, diversos navegantes llegaron a ella creyendo haber dado con las puertas de la Terra Australis Incógnita, legendario continente que los mapas situaron al extremo sur del globo.

Hoy, como hace 500 años, la Patagonia sigue siendo un territorio desconocido y agreste; un lugar que guarda intacta su condición de fin del mundo.

 
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La Patagonia es una zona prácticamente despoblada. Las ciudades más cercanas al Parque Nacional Torres del Paine son Puerto Natales y Punta Arenas, a 147 y 393 km respectivamente.

Fundada en 1848 como colonia penal, Punta Arenas es la ciudad chilena más grande de la zona. Durante el auge de la navegación por el Estrecho, se desarrolló como un puerto activo y cosmopolita.

Lejos de allí y en contraste con el movimiento de Punta Arenas, las grandes estancias ganaderas subsisten en medio del aislamiento y la soledad. Forzadas a una vida autosuficiente, han permanecido prácticamente al margen del desarrollo de los centros urbanos.

Muchas siguen funcionando con electricidad propia y sin conexión a telefonía, aunque algunas han abierto sus puertas a viajeros de todas partes del mundo interesados en conocerlas.

El gaucho, personaje típico de la Patagonia, es el encargado de los trabajos de la estancia. De personalidad libre y solitaria –aunque hospitalario– se levanta antes del amanecer para arrear al ganado por la pampa y ocuparse de las actividades propias del campo. Experto jinete, es además diestro en el uso de las boleadoras, un arma compuesta de bolas de piedra unidas por tiras de cuero, que utilizaban los antiguos tehuelches.

De las cuatros etnias que habitaron originalmente este territorio –nunca en número muy elevado– sólo unas pocas decenas de descendientes aún sobreviven.

DESNUDANDO AL GANADO: LA FIESTA DE LA ESQUILA

La esquila es una de las actividades más tradicionales y de mayor atractivo de las estancias. Consiste en la corta de la lana de las ovejas y, con el tiempo, se ha transformado en uno de los rituales más representativos de la cultura gaucha.

En torno a esta actividad se realiza cada año, durante la tercera semana de enero, la “Fiesta de la Esquila”.

En la villa Tehuelche, en la Patagonia chilena, se reúnen miles de personas a disfrutar de las tradiciones del campo patagónico: esquila, jineteadas, movimientos de perros ovejeros, todo ello acompañado de exposiciones artesanales y espectáculos folclóricos, incluyendo la degustación de platos típicos de la zona.