Hotel de Larache
 

explora ATACAMA

Hotel de Larache

Nuestro hotel se ubica en el Ayllu de Larache, un predio donde habitó una antiquísima comunidad atacameña. El trazado original del terreno ha sido respetado y algunas de sus construcciones han sido restauradas y mantenidas por explora.

Inaugurado en 1998, nuestro hotel está emplazado en un terreno de más de 17 ha, a pocos minutos caminando del pueblo de San Pedro de Atacama. En el terreno circundante se han mantenido los antiguos caminos y construcciones, que conforman un laberinto que le invitamos a recorrer.

Cuenta con 50 habitaciones dispuestas en tres largas naves que, entre ellas, conforman una plaza con algunos grandes árboles que proveen una sombra generosa. Completando el contorno de esta plaza, una cuarta nave alberga los espacios comunes. Desde sus amplias terrazas se generan vistas frontales al vasto cordón montañoso volcánico de Atacama.

Durante 2008 nos propusimos el desafío de intensificar la experiencia de nuestros viajeros en explora Atacama. Para ello, iniciamos una amplia remodelación del mobiliario y de los espacios interiores y exteriores. Los frutos de este esfuerzo se materializaron en la creación de nueva infraestructura y servicios, que ahora disponemos para usted.

 
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Arquitectura

Premios de arquitectura Hotel de Larache

XII Bienal de Arquitectura, Santiago de Chile, 2000. Primer premio categoría Arquitectura de Servicios de Viaje.

Cómo habitar un terreno lleno de historia y tradiciones ancestrales, en medio de un paisaje sublime? Esta fue el desafío esencial que debió enfrentar la construcción del Hotel de Larache.

El hotel está compuesto por un cuerpo central y varios cuerpos de habitaciones, cubiertos por un alero que da sombra tanto al interior como a los corredores. La elevación del cuerpo central sobre el terreno, permite tener, de manera simultánea, vistas cercanas del oasis y lejanas hacia las cumbres andinas.

Los pavimentos que rodean el edificio son de piedra, con una textura que evoca el color y la rugosidad de los salares de la zona.

En la construcción se utilizaron moldes de hormigón armado, ladrillos de arcilla artesanal, madera de pino y piedras pizarra de la zona. Los tonos azulinos de puertas y ventanas han sido extraídos del tronco del chañar, árbol característico de la zona, y evocan la arquitectura de San Pedro de Atacama. Los techos de azul verde son asimilables a la tonalidad de las aguas de ciertas lagunas salinas de la región. Junto al blanco que recubre el hormigón del edificio, este conjunto de colores logra refrescar la visión del viajero que llega del desierto.

La estructura culmina en un techo doble. El primero cierra el espacio interior, el segundo proporciona la sombra. Entre ambos el aire circula permitiendo el frescor y evitando la necesidad de aire acondicionado.

Al juego de luces y sombras del día sucede el cielo estrellado de la noche, que el viajero puede apreciar a simple vista o en el observatorio erigido cerca del cuerpo principal.